La araucaria plantada a un costado de la Facultad de Humanidades. Fotografía de Víctor Vera.
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Era mayo de 2015 y un usachino recién egresado se propuso reforestar el campus de la Universidad de Santiago de Chile con una pequeña Araucaria araucana o araucaria chilena, un árbol capaz de crecer hasta 50 metros de altura y que puede superar los mil años de vida. Hasta ese entonces, era el único ejemplar en el plantel.

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Víctor Vera, un ex estudiante de la Escuela de Periodismo, quiso dejar un símbolo para las generaciones venideras con este árbol nativo, al plantarlo en el parque de la ex Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez o más conocido como el bosque de Sherwood. Para la ocasión eligió un espécimen de tres años de fenotipo femenino; fue una donación simbólica a la universidad de una araucaria que está protegida por la ley.

Casi nueve meses más tarde, en enero del 2016, el usachino decidió acompañar al primer ejemplar con una pareja: otra araucaria de tres años, pero de fenotipo masculino. Hasta ese entonces, en el campus existían dos árboles milenarios que, al pasar los siglos, generarían misterio entre las nuevas generaciones universitarias. O eso imaginaba el estudiante, quien estaba entusiasmado por esta iniciativa que ―quizás― las autoridades del plantel debieron preservar.

Era noviembre de este año y Víctor Vera visitó el sector de Sherwood para plantar un tercer ejemplar del pehuén, sin embargo, ya habían desaparecido. “Con sorpresa constaté la desaparición de las dos araucarias, hecho muy grave considerando la particular legislación que regula la singular especie protegida. ¿Qué hacer? ¿Denunciar la situación a las autoridades competentes?”, se cuestionó el usachino en su momento, al percatarse que sus árboles no dudaron miles de años, sino más bien, solo meses.

“La iniciativa es interesante por el carácter milenario de los árboles y porque la Usach, a la sazón, no tenía ninguno. Ya no están. No he recibido ninguna información al respecto”, aseguró el usachino, quien desea que se conserven ejemplares de araucarias que están protegidas por la ley, al tratarse de una especie clasificada como Vulnerable (VU A2c), según el Decreto Supremo DS 51/2008 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, y de acuerdo a la clasificación del Ministerio de Medioambiente de Chile.

Sin embargo, el egresado periodista no se quedó con los brazos cruzados y decidió plantar una nueva araucaria, esta vez, en el famoso Foro Griego. Y así fue. El pasado miércoles 21 de diciembre y vestido de terno y corbata, se alistó para cavar un hoyo y recomenzar a hacer historia. Ese día, “quedó al amparo de la Facultad de Humanidades un representante del fenotipo masculino de cinco años: araucaria, una espada que rasga el cielo en su centenaria adultez”, indicó.

Un acto simbólico que, si todo continúa bien, en los próximos siglos entregará a nuestra Universidad de Santiago de Chile una araucaria que en su hábitat natural se encuentra en la Cordillera de los Andes de las regiones del Bío Bío, Araucanía y Los Ríos. Un árbol que desde 1976 es declarado “Monumento Natural” de Chile y que la legislación chilena tiene prohibida su tala y afectación. Un árbol que llama a ser cuidado por toda la comunidad usachina.

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