25 de Adele

El álbum se encuentra dentro de los discos con mayor comercialización en los últimos años según el ranking Billboard. Fotografía de Agencia EFE.

Uno de los discos más esperados de la escena musical, pese a haber trascurrido un año casi de su lanzamiento, aún sigue sonando en radios sumando ganancias monetarias. Me refiero al álbum de la británica Adele, titulado 25.

El disco puesto en venta el 20 de noviembre de 2015, compuesto por 11 canciones, se sitúa en las listas de las composiciones musicales más vendidas en corto plazo luego de ser estrenado. Se encuentra dentro de los discos con mayor comercialización en los últimos años según el ranking Billboard, recaudando US $16,3 millones por ese concepto.

En septiembre de este año, la cantante recibió el reconocimiento disco de diamante, tras  vender 10 millones de copias en Estados Unidos. Si bien sus dos trabajos anteriores también han sido premiados en 2011 por el álbum 21, lo obtuvo dos años después del lanzamiento y no así a diez meses como ocurrió con 25.

Adele en su reciente trabajo se presenta con un estilo más pop, 25 habla del perdón, la nostalgia, el paso del tiempo y el amor. No deja exenta su característica de los discos previo el drama, no obstante, está más controlado y mirado de cierta forma de una manera sanadora.

Cuando se lanzó el álbum no estuvo en plataformas virtuales, sino hasta junio de este año la cantante británica lo habilitó para servicios de streaming. Pese a esto, despertaba la curiosidad del público por las canciones del disco.

La antesala, su sencillo de adelanto “Hello”, ya señalando una madurez por parte de la cantante. Correspondiente a la primera canción del disco, segunda de más larga duración con 4:55 minutos, luego de los 5:48 de “I Miss You”, batió todos los récords, siendo el tema más descargado de la historia en plataformas digitales, además del video clip más visualizado en el año 2015 en Youtube, superando incluso al tráiler de Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza.

La mezzosoprano catalogada como mina de oro, propietaria de un vozarrón que ya quisiera Britney Spears, y que saltó al estrellado gracias a un amigo que subió canciones de ella al sitio MySpace, se consagra hoy como una estrella destacable dentro del mundo pop.

Pese a ser considerada por muchos como una artista que encajaría en el mundo del soul, sus canciones se acercan más al pop. Su voz goza de la propiedad de transformar cualquier composición como si se estuviese vestido para una gala, pero no calza dentro del marco de lo que fue Aretha Franklin, Bobby Womack o actualmente Sharon Jones para ser considerada cien por ciento soul.

Pero qué es lo que la diferencia de artistas como Katy Perry, Ellie Goulding o Taylor Swift, es simple y queda en manifiesto en 25. Su base sonora se sustenta en suaves ritmos, la sonoridad del piano, voces dulcemente ecualizadas, y conteos electrónicos pero sin abusar, lo que hace destacar sobre todo su voz.

“Send My Love (To New Lover)”, la segunda composición en el listado de 25, de manos del compositor y productor sueco Max Martin, reconocido por llevar al estrellato a Backstreet Boys, Britney Spears, y de ayudar en álbumes a artistas como Pink, Celine Dion, Justin Bieber, Avril Lavigne, Usher, Jessie J, Maroon Five, entre otros. Ayudó a Adele a posicionar su single en los rankings de radio y se destaca del disco.

La melodía de guitarra folk, deja de lado la trayectoria más seria de la cantante para dar paso a algo de carácter más animado, rompe un poco con los demás temas que componen el álbum, lo que podría sonar a una canción de Meghan Trainor se adapta a la calidad vocal de la británica que incluso dan ganas de bailar, mientras ella le canta a su pareja para que dé su amor a otra.

Otro tema que sobresale de la discografía es “I Miss You”, correspondiente al número tres en el listado de las canciones. La composición tiene una tonalidad diferente, con una atmósfera un poco más oscura, fue coproducida en compañía de Paul Epworth responsable de “Rolling In the Deep” y “Skyfall”, de Adele. En esta canción se da paso firme a las percusiones, y al sello personal de la cantante con la utilización de coros.

“When We Were Young”, la cuarta canción del disco, una balada que atrapa al oyente por la composición en estar sustenta al sonido de un piano acompañado de instrumentos que pasan a segundo plano, predominando la sonoridad del primero junto a la interpretación vocal de la británica.

Otra composición que da cabida a un aspecto más personal y que se puede interpretar como dedicatoria a su hijo Angel es el quinto sencillo “Remedy”, da pie para pensar que fue escrita para él. “Cuando el dolor te hace un corte profundo, cuando la noche no te deja dormir, solo mira y verás, que yo seré tu cura”, es un extracto de la letra.

Lo sentimental se abre paso aún más con “All I Ask” acompañada de piano, décima canción de disco, colaboración junto a Bruno Mars, sitúa al piano como instrumento principal. En la misma línea se encuentra “Million Years Ago”, la interpretación más desgarradora y emotiva de la cantante, acompañada solo por guitarra acústica y en ocasiones por una eléctrica, pero sin salir del equilibrio de cercanía.

“River Lea”, la séptima composición en el disco, denota una sonoridad de un parecido al trabajo de Lana del Rey. Mientras que la octava canción “Love in the Dark”, acompañada como acostumbra Adele de un piano, esta vez también lo es por una orquesta, lo que da un toque especial a 25.

El cierre del disco lo hace “Sweetest Devotion”, melodía que presencia guitarra, batería acompañada de la interpretación de la cantante junto a coros, lo que engloba al trabajo anterior de la cantante.

El regreso de Adele a la contingencia musical se hizo esperar, se estaba dedicando a su hijo, e hizo su retorno con 25, demostrando que “no ha pasado de moda”, alcanzado los puestos número uno en los rankings. En este trabajo se ve una cantante más madura, que pese a continuar con la modalidad del desamor en sus letras, se abre camino más al pop que al sonido soul como se vio con “Rumor Has It”, en 2011. Sobrevive a la edad de la tecnología, no le impide vender discos y, pese a las cifras millonarias, ella hace algo más que cantar, interpreta y moldea a su comodidad las letras por sobre la actualidad musical.


Crítica de música escrita por la estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile, Solange Ramírez. 

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