“Socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”

Agencia Uno

Miles de mujeres en Chile se encuentran abandonadas por el sistema de salud actual, no cuentan con educación sexual hombres ni mujeres, cosa que es fundamental a la hora de tomar decisiones en torno a la relación que debemos tener con nuestro cuerpo. Hablar de aprobar el aborto en tres causales se traduce en la consolidación de un derecho social.

¿Cómo consolidar un derecho y avanzar en el camino? Pese a las duras críticas de los sectores conservadores de Chile en torno a la aprobación en la primera  cámara del aborto terapéutico -inviabilidad del feto, posibilidad de muerte de la madre y violación- no se puede sesgar que el aborto es una realidad que se vive en el país. Sin lugar a duda, es un tema controversial para Chile, pero más allá de la aprobación de este proyecto de ley se debe ver como un avance en la  profundización de la igualdad de derechos.

En Chile existen abortos clandestinos en donde mujeres, principalmente las que se encuentran en condiciones socioeconómicas precarias, quedan a la deriva, pasando por condiciones terribles a la hora de abortar.

Según el informe anual de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales (2012) “entre 2009-2012 más de 210 mujeres atendidas por la Defensoría Penal Pública fueron perseguidas penalmente, siendo probable que la mayoría hayan sido identificadas y denunciadas en los centros asistenciales de salud”. Es por eso, que visibilizar que existe el aborto en Chile posibilita que se tomen medidas que favorezcan las condiciones de riesgo por un aborto.

Además, según el informe anual de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales (2012), la clandestinidad facilita el maltrato, la humillación y el abuso por parte de operadores de justicia, policías y profesionales de la salud. 

Entender que el aborto en tres causales es un derecho que todas las mujeres  deben poder acceder, sin que en el proceso se ponga en riesgo su vida o ser criminalizadas, es fundamental.  

Así como señala el informe anual de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales (2012), el hecho que el aborto esté penalizado no implica que no exista. Más aún, posibilitaría que permanezca oculto y que no se adopten medidas para prevenirlo.

Entre la década de los treinta hasta 1973 existía el aborto en Chile. Es en el contexto dictatorial, desde 1974 en donde se prohíbe declarándose ilegal, por la presión de los grupos conservadores dentro de la Dictadura. Por otro lado, se instala la falta de compromiso del Estado en distintas áreas, por ejemplo, la educación sexual y garantizar una salud digna, afectan a todas las mujeres del país. No se puede negar que existen miles de mujeres abandonadas en este sistema.

El problema se centra en el momento en que las mujeres deben pasar al mercado de la clandestinidad para poder acceder. En ese momento se podría asumir la división de las clases sociales: los que pueden pagar en clínicas y las que mueren en el intento. Y es ahí donde se perpetúan violaciones concretas a los derechos humanos de las mujeres.

Más allá de las declaraciones por la vida, es irrisoria la cantidad de comentarios en donde hombres privilegiados defensores del sistema neoliberal, se hacen dueños  de opinar en torno al derecho de todas las mujeres de Chile. ¿Dónde está la acción después del discurso? ¿Dónde están los que velan por las mujeres que son violadas, o esas en que sus hijos nacerán muertos?

Claro, de seguro, luego de la aprobación del aborto en tres causales, seguirán  existiendo en Chile aquellas mujeres que sí están en la vereda del abandono social en cuanto a salud, pobreza y segregación.

Y seguramente, el diputado Gustavo Hasbún y otros políticos no se acordarán de éstas. Citando sus declaraciones: “con el aborto en tres causales se abre la puerta a la eugenesia y se acabará la Teletón”. Se debe asumir que esta clase de dirigentes o más bien, representantes, en vez de elevar la discusión sólo desinforman a la sociedad, apuntando a lo emocional. Pero hay que ser claros,  estamos hablando de tres causales, no de aborto libre.

De esta misma forma, las declaraciones del ex Presidente Sebastián Piñera publicadas en Emol en julio del 2013: “Mandatario destaca la profundidad y madurez de la menor de 11 años quién expresó su deseo de tener al bebé pese al dolor que ha sufrido luego de ser reiteradamente violada por su padrastro”.

Finalmente, cómo no aplaudir y celebrar que se quiera legislar con semejantes declaraciones del mundo político. Cómo no ponerse feliz aquellas que nos consideramos libres al ver la consolidación de este avance-.

Porque la lucha continúa, porque mientras existan casos como estos en el país, en donde mujeres sean abandonadas por el sistema, en donde se vulneren los derechos de las mujeres, y  los privilegiados decidan  por sus cuerpos no se podrá descansar hasta lograr garantizar una sociedad más justa. 

La libertad de elección es el camino y ésta debe ir acompañada de educación sexual. Una reflexión en torno a qué sociedad se quiere construir. Seguiremos en pie citando a Rosa Luxemburgo hasta conseguir “un mundo en donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Valeria Vargas es columnista de La Coyuntura, estudiante y Consejera Académica de la Escuela de Periodismo Usach.


Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de La Coyuntura.

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