Carta abierta a quien le llegue

Agencia Uno

Udesianos todos,

Después de que en la columna pasada me criticaron por no ser ni chicha ni limoná, les cuento que hoy decidí movilizarme.

Es raro que después de exactamente un año sin haber pisado las calles, salga a marchar y justo quede la cagá en todo Santiago. Hoy me levanté tempranito para ir a cumplir con mi rol revolucionario, pensé en volver a creer que podíamos seguir siendo rebeldes, me mentalicé toda esta semana bajo la palabra de Trotsky. Pero después de lo que pasó, me devuelvo a la casita con el corazón partío —cual Alejandro Sanz—.

Me pregunto ¿no estará un poco sobrevalorada la rebeldía? ¿No estará un poquito sobrevalorado ser irrespetuoso contra el sistema? ¿No se nos estará pasando un poquitito la mano con taaaanta “conciencia social”? ¿Hasta qué punto podemos llegar?

Hoy salí a marchar con muchas personas comprometidas por un futuro mejor en materia de educación, por unos minutos me sentí como en mis años dorados. Pero todo acabó y acabó muy mal.

Cuando ya terminaba la marcha, un grupo pequeño de… ¿personas?… saqueó la iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en Ricardo Cumming con la Alameda, sacaron un Jesucito y lo hicieron cagar sin razón alguna. Estoy segura de que como son pendejos y/o pailones con actitudes de pendejos, si sus abuelitas los hubiesen visto hacer eso, les sacarían la chucha a correazos. Pero como los niñitos se tapan la cara, es difícil que los reconozcan por la tele.

Si bien no soy religiosa, considero que actos así merecen ser castigados porque pasan a llevar la creencia de las personas, esto es un atentado contra la fe.

No se canse señor o señorita… no se desgaste cazando las letras en el teclado de su smartphone o laptop antisistema para recordarme que la iglesia católica es la perpetradora de los crímenes de la dictadura y blablabla… eso ya lo sé, pero usted sabe bien que el punto no es ese. A buen entendedor, pocas palabras: respeta para que te respeten.

Ahora bien, existen además atentados contra el comercio y contra la vida. El 21 de mayo mataron un hombre mayor al quemar la farmacia en la cual trabajaba como guardia… ¿Tenía culpa él? ¿Díganme de qué era responsable? ¿Asesinándolo iba a llegar la anhelada gratuidad?

¿Qué vendrá después? ¿Se pondrán a matar pacos? Ustedes capuchas cobardes y desgraciados, empañan todo el sacrificio de personas que se levantan temprano, que lidian con el frío, que se sacan la cresta para ir a dar la pelea en favor de las demandas del pueblo. Se roban todas las pantallas, le quitan el peso a toda la marcha, hacen que todos olviden el fondo de la movilización y siempre salen impunes.

Lo peor de todo, es que se limpian el hocico con los trabajadores, con el pueblo, pero no consideran que ellos son los que más salen perjudicados con sus actos vandálicos de mierda. Ustedes les quitan sus trabajos, ensucian sus calles y rompen sus familias (como pasó con el caso del guardia que asesinaron).

¿Cuántos mártires tienen los movimientos sociales? Todas sus marchas están llenas de “compañero Juanito Pérez ¡presente!”, pero don Eduardo Lara —el guardia—, no es mártir de nadie, ni tampoco una víctima del sistema.

Don Eduardo Lara, es víctima de ustedes. De unos cobardes que irrumpen con todo sin ningún objetivo.

Así que ya po’ ¿hasta dónde vamos a llegar?

Saludos,

La insurrecta.


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