¿Chile tranza frente a la libertad de expresión?

El poder de la libertad de expresión se manifiesta día a día en revelar lo oculto, denunciar injusticias, generar opiniones, y eso se traduce en construir una sociedad más integra y digna, o por lo menos tratar de poner en la balanza lo que muchas veces está dispar.

Actualmente, en Chile se ha palpado la libertad de expresión en los movimientos sociales y el destape frente a la corrupción de empresas, lo que ha puesto en la palestra el poder de hacer práctica la libertad de expresión. Muchas veces ha nacido desde la ciudadanía la voz que pregona frente al abuso, o medios alternativos que reflejan la voz de los no escuchados por los medios tradicionales.

Desde el plano de la ley, todas las personas tenemos derecho a emitir opiniones e informar, sin censura previa, responsablemente. Ahora bien, más aun los que ejercemos la libertad de expresión como oficio: periodistas, fotógrafos, y todos aquellos relacionados con el mundo de las comunicaciones.

Los que ejecutaremos o vamos a ejercer el periodismo debemos comprender que, para que exista la democracia y ésta sea realizada en todo plano de la vida social, es necesaria la libertad de expresar, comunicar, denunciar y plasmar lo que está ocurriendo en la contingencia. Es por eso que un país que apunte a la libertad de expresión será más democrático, por ende más justo.

El ejercicio del derecho a la libertad de expresión incluye no ser perseguido ni discriminado a causa de las propias opiniones, buscar, recibir informaciones y difundirlas en cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se comentan, en conformidad del Artículo 1º.- del Código Penal. Es decir, todas las personas, en particular periodistas y fotógrafos, tenemos el derecho de desmantelar y poner en la palestra los acontecimientos que afecten al país, o aquellos hechos que favorecerán la justicia social.

Actualmente, en el Congreso se está discutiendo en torno a la Ley número 20.253 en cuanto a la materia de la seguridad ciudadana y las atribuciones preventivas de los policías, discusión que apunta claramente a agregar una indicación y no al problema de fondo que es la actual Constitución. Hace unos días, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, liderada por los senadores Hernán Larraín, Alberto Espina y Felipe Harboe propusieron una indicación a la Ley Corta Antidelincuencia.

Ésta apunta a que toda persona natural o jurídica que tenga información o antecedentes que permitan identificar a los responsables de una infracción o delito que se haya producido con motivo u ocasión de la realización de un crimen o simple delito, tales como grabaciones o fotografías, deberá entregar dicho material a la mayor brevedad a las policías o al Ministerio Público, siempre cuando sean requeridos por éstos.

Esta indicación entrega facultades que afectan el pleno ejercicio de la libertad de expresión, y apuntan a la censura. Porque si lo planteamos desde la vereda de las manifestaciones sociales frente al abuso de poder el material sería requerido, por ende, no existiría la acción de poner el material a la luz pública. La manipulación de éste sería una clara infracción a la libertad de expresión y los policías serían los responsables de esa infracción. A mayor empoderamiento ciudadano mayor deberá ser el ejercicio de la democracia, es decir, mayor la libertad de expresión.

La indicación del Artículo número 117 bis es un reflejo irrisorio y abusivo, que hace que Chile retroceda y pregone lo que actualmente lo tiene atado -Constitución- y a tiempos en donde comunicarse y expresar era prohibido y sancionado. En ese sentido, debemos denunciar, como futuros comunicadores, que esta indicación va en la dirección contraria de una sociedad libre, en donde todas y todos debemos ser informados, y tenemos el deber como periodistas de informar.

Es necesario un nuevo Chile con una Constitución nacida desde la democracia. No podemos tranzar hasta conseguir un país que asegure la libertad de expresión y los plenos derechos de los ciudadanos, ya que con los estatutos creados desde el abuso, no tendremos más que ideas apuntadas al retroceso.

Valeria Vargas es columnista de La Coyuntura, estudiante y Consejera Académica de la Escuela de Periodismo Usach.


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