Desbordantes manifestaciones en el Día Internacional de la Mujer

Fotografía de Francisca Rusque

Lo que se vivió este jueves 8 de marzo en distintos puntos del planeta, fue inédito. Las calles desbordadas de personas, de mujeres emancipadas, familias, niñas y niños, reflejaron la indignación y la rabia contenida en cada injusticia y en cada violencia manifestada hacia el género femenino.

Y es que las mujeres dejaron en claro que lo que quieren no son flores ni felicitaciones. Lo que las mujeres quieren es respeto, es reconocimiento de sus derechos, es equidad social e igualdad salarial en sus puestos de trabajo.

Porque es necesario aclarar que este día no se trata de una “celebración”, sino de una conmemoración por todas aquellas mujeres que han sido silenciadas, humilladas, golpeadas y asesinadas. Por todas aquellas que han dado su vida por la lucha feminista a través de décadas de patriarcado y opresión.

Fotografía de Francisca Rusque

Es por esto que es fundamental recordar a quienes se homenajea. Se rinde homenaje a todas esas mujeres trabajadoras que decidieron salir a las calles el 8 de marzo de 1857 por las míseras condiciones laborales en las que se desenvolvían, que vendría a ser una de las primeras manifestaciones por sus derechos en esta materia.

También se recuerda a aquellas que presenciaron el incendio ocurrido el 25 de marzo de 1911 al interior de una fábrica de camisas en Nueva York, donde 123 mujeres fueron silenciadas. Este suceso marcó uno de los hitos más importantes por la lucha de los derechos de la mujer, siendo uno de los más cruentos de la historia.

Y ese es el significado que realmente representa esta fecha. Conmemorarlas a ellas. A las que pese a lidiar con la más cruda violencia y opresión, decidieron arriesgar sus vidas y luchar por todas y cada una de las mujeres. Gracias a ellas hoy es posible gritar con más fuerza.

Fotografía de Francisca Rusque

En todos los rincones del mundo, las mujeres se organizaron para decir basta. Para alzar sus voces y pedir una vez más igualdad de derechos sociales. Porque el feminismo ha sido capaz de inmiscuirse en distintas sociedades y en la vida de diversas mujeres.

El feminismo ha permitido una real emancipación de la mujer, que ha logrado tomar conciencia de la condición de opresión en la que vive a diario, logrando de esta forma revelarse frente a estas injusticias y sacar la lucha a las calles, visibilizando problemáticas que ahora, finalmente, han logrado estar en la palestra.