El grupo de estudiantes que vende micas de teléfono a mil

Los estudiantes que dan vida a Micas Usach.

Hay veces en que las ideas sencillas pueden llegar a convertirse en novedosas iniciativas. Una de ellas es el proyecto “Micas Usach”, donde un grupo de estudiantes de la Universidad de Santiago se dedica a la venta de láminas de vidrio templado para celulares.

Cuatro estudiantes de tercer año de Administración Pública invierten su tiempo para ofrecer, además, carcasas, cables para teléfonos inteligentes, bastones de selfie, los “ojos de pez”, entre otros artículos. Javiera Olmedo, Felipe Salinas, Catalina Fonseca y Jorge Pinto dan vida a este negocio que busca entregar herramientas cotidianas a bajo costo.  

La iniciativa comenzó en agosto de 2017 y, en ese entonces, ofrecían las micas a través de sus perfiles de Facebook. Con los meses se dieron cuenta del crecimiento de su proyecto, lo que motivó a crear una página en redes sociales para encontrarlos.

Si bien nació por razones de sustento económico, el objetivo de “Micas Usach” fue ofrecer sus productos a bajo costo, para que la comunidad usachina pueda acceder con facilidad.

Cómo hacer pedidos

Los estudiantes reciben diariamente una gran cantidad de pedidos. Se pueden realizar por WhatsApp y a través de mensajes por su fan page de Facebook.

Las micas se pueden encontrar a mil pesos.

Las entregas se concretan en dos puntos de la Universidad de Santiago: en Casa Central o en el primer patio de la Escuela de Artes y Oficios (EAO). Sin embargo, los integrantes reconocen que tienen inconvenientes para ubicarse en el plantel, ya que “llega el personal de seguridad a sacarnos o pedirnos que no sigamos vendiendo, porque podemos tener problemas”, aseguran. No obstante, se las ingenian para seguir con su proyecto.

Se definen “conscientes con la economía del estudiante”, ya que buscan encontrar un punto medio entre la oferta con la capacidad financiera de la comunidad, todo para que puedan acceder a sus productos sin mayores dificultades.

Jóvenes con anécdotas

Los momentos de venta en el plantel también han generado historias por contar. Una vez los echaron de Casa Central “tomándonos de los brazos y de manera bien desagradable. Creemos que casi pensaron que traficábamos drogas al interior de la universidad, pero como aún nos quedaban muchos encargos por entregar, tuvimos que seguir en la calle para no tener problemas”.

Tampoco olvidan esa vez que “estábamos vendiendo tan concentrados que a una de nuestras socias le robaron la mochila y no nos dimos cuenta”.

O también cuando “estábamos los cuatro integrantes vendiendo y una pareja que estaba comprando nos preguntó: ‘¿Y saben ponerla?’ No pudimos hacer otra cosa que reírnos junto con ellos, ya que entendieron que su pregunta se podía malinterpretar”.

Sus planes

Llevan poco menos de un año, pero una de sus intenciones es seguir constantes en el negocio y llegar a más personas de la universidad. Además, buscan ampliar el rubro para alcanzar a toda la comunidad usachina que supera los 20 mil integrantes.