Hablemos de auto-exploración: toma el control de tu clítoris, vulva y cuerpa

Vulva. Imagen de José Guadalupe posada obras.

El corazón se aceleraba, con cada vibración temblaba; las sensaciones sacudían todo su cuerpo y la entrepierna húmeda, pedía más y más. A cada tacto, el efecto se intensificaba y un calor recorría desde la cabeza a los pies. Entonces, un breve e intenso golpe en el pecho la hizo estallar de adrenalina. Era su primer orgasmo.

De pronto, algo sonó en el comedor; era su mamá que había llegado del trabajo. Le preguntó qué estaba haciendo, a lo que la joven estudiante respondió inquieta que se estaba ejercitando.

A la pregunta ¿te has tocado?, la mayoría de las mujeres tiende a avergonzarse, evadirlo o incluso negarlo. Y, es que el peso de lo socialmente permitido ha hecho que la masturbación sea un privilegio, prácticamente exclusivo, de los hombres.

Mujer, ¿cuánto te conoces?

¿Cuántas veces te has tocado?, ¿Conoces tu vagina o nunca te la has mirado?, ¿Sabes cuando llegas al orgasmo?, ¿Has eyaculado?

El cuerpo de la mujer está lleno de mitos y misterios. Es un hecho, que la mayoría de las mujeres no sabe lo que le gusta porque nunca lo ha descubierto por sí misma. No se ha auto-explorado, no conoce sus límites y cuando llega el momento de la penetración depende del conocimiento del otro. Pero, ¡mujer qué pasa con tu placer!

En la actualidad, Vulva Furiosa son una serie de talleres que van desde auto-gestión del goce, eyaculación femenina, salud sexual y goce de las mujeres, finalmente, juguetería erótica con enfoque de género.

La instancia busca educar, informar, empoderar y disfrutar la sexualidad femenina que tanto se ha normado y negado al placer. Y es que, a las mujeres las han llenado de culpas, las han limitado y han problematizado su poder de sujetas deseantes.

Laura Leal, psicóloga y quien realiza estos talleres, llega con su cabello rojo intenso a paso firme para hablar sobre la auto-exploración y goce femenino que tanto se ha negativizado.

¿Cómo te diste cuenta que era necesario tener este espacio?

“Siempre tuve la inquietud de abordar la sexualidad de otra manera porque yo desde muy chica tuve deseos de vivir mi sexualidad libremente. Luego, cuando entré a la universidad me di cuenta que todo se convertía en patológico o medicado, eso me decepcionó.

Después, entré a trabajar al Centro de la Mujer, donde hay mujeres violentadas y me daba cuenta que las mujeres que éramos más libres, teníamos menos posibilidades de sufrir violencia. Que las mujeres que no se masturban o no sabían tener orgasmos, no lo pasan tan bien como las mujeres que sí se conocen”.

Pero, ¿cuándo comenzó el taller?

“Comenzó cuando entré a trabajar a la Municipalidad de Lo Espejo y en una población comencé hacer un taller de sexualidad y autogestión de la salud. Ahí, las mujeres me decían: ‘Yo tuve un orgasmo a los 18 y ahora tengo 60’, ‘Yo no sé saber si tuve o no un orgasmo’, ‘Pucha, yo en realidad nunca pienso en mi placer’. Y dije: Ya, yo quiero armar talleres de autogestión del goce, porque es súper necesario que las mujeres nos demos cuenta de que no podemos depender de un hombre, ni de nuestras parejas, para tener placer.

Entonces, fui investigando, investigando e investigando, y me di cuenta que nadie habla de nuestros placeres. No hay talleres de mujeres para placer y desde que comencé hubo burlas, hasta hoy.

Me di cuenta que yo quería sacar esto de lo académico, de lo clínico y necesitaba llevarlo a los talleres. Desde ahí llevé todo lo que había aprendido, más mis cosas personales y lo politicé”.

¿Cuáles eran las principales dudas y problemas que tenían, y tienen hasta hoy, las mujeres?

“Primero, me dio rabia darme cuenta, ¿cómo las mujeres no saben tener orgasmos? ¿Cómo las mujeres solo buscamos dar placer al otro? ¿Cómo somos penetradas y no somos capaces de tener un orgasmo?

Entonces, me di cuenta que esto tenía que ver con una serie de temas: patriarcado, capitalismo, mercado, consumo, monogamia, relaciones románticas. Noté que las mujeres justificaban un montón de cosas con todos estos patrones.

El patriarcado ha hecho que no nos encontremos lindas porque no somos del estereotipo que se muestra en el comercial ni en la película porno. Y vivimos nuestra imagen en ser deseadas por los hombres y si no lo somos, sentimos que no somos nada. Vivimos nuestro placer en función del otro”.

Claro, finalmente es cómo nos han hecho vivir y creer nuestra sexualidad. Esto se relaciona con los mitos de la autoexploración, ¿qué nos podrías contar al respecto?

“Mitos, muchos mitos: ‘Ah, pero nosotras no lo necesitamos’, ‘Ah, pero yo soy casada yo no necesito masturbarme’.  ‘Yo no necesito eso porque tengo pareja’. Pero, cuando vas conversando y preguntando: ‘Ya, tienes pareja, pero ¿te da placer?’, Y me respondían: ‘En realidad no. Pero nosotras tenemos otras necesidades’.

Ahí me di cuenta que el placer de nosotras tiene que ver más con una necesidad, una falencia, con un consuelo. De hecho, ‘los consoladores’ es como suplir una ‘necesitad que no entrega el otro’.

Hay unos mitos bien absurdos como: ‘las mujeres que se masturban le salen pelos en las manos’, ‘las mujeres que se masturban pierden el deseo’ o ‘las mujeres que se masturban se convierten en ninfómanas’.

Al final, nos meten en un círculo sobre lo que es ser mujer, ser madre, ser pasiva, que no deseamos. Podemos vivir tranquila con otras necesidades, cuidando a nuestra familia, criando y, claro es así, porque la sociedad lo ha puesto de esa forma”.

¿Cuál sería tu crítica del sistema patriarcal sobre nuestros cuerpos?

“Creo que el patriarcado ha hecho que nosotras no nos conozcamos a nosotras mismas. No nos aceptemos a nosotras mismas. No nos deseemos a nosotras mismas. No vivimos nuestros deseos, nuestras cuerpas, ni nada de nosotras, porque vivimos en función del deseo del otro.

El patriarcado ha hecho que se invisibilicen nuestras necesidades y que solo seamos objetos de deseo y no sujetas deseantes. Porque las mujeres que desean son putas, maracas, zorras, son siempre miradas.

Lo más brígido que ha hecho el patriarcado es que nosotras seamos rivales. Nos hacen creer que debemos llevarnos mal con la ex del pololo, debemos sentir celos de sus amigas. Envidia de todas las locas lindas. 

Al final, la misoginia no es solo de los hombres hacia nosotras, sino de nosotras mismas hacia otras mujeres. Creo que eso es lo más triste que nos ha quitado el patriarcado. El poder de aceptarnos, organizarnos y querernos unas a otras”.

Nuestras vulvas están furiosas, el cuerpo es político

Laura, habla sobre la relevancia del auto-goce como herramienta de conocimiento y empoderamiento en las mujeres. El derribar mitos como el que no todas las mujeres podemos tener orgasmos, no todas eyaculamos o sacar la culpa de nuestras mentes y cuerpas.

Apollonia Saintclair.

Mucho se habla de liberación en las mujeres, pero en la práctica falta mucho por abordar. ¿Qué esperarías a futuro en esta área?

“Espero que las mujeres seamos más autónomas, respecto a cómo vivimos nuestros deseos y placeres. En general, en todas las actividades las mujeres creemos que no somos capaces de hacer las cosas porque necesitamos de hombres.

Creo que podemos tener relaciones de amistad con hombres, de pareja, pero no pensando que son imprescindibles. No sintiendo que sin ellos no somos nada.

Dejar de tener la sensación de dependencia del otro, y no tiene que ver con ser hombre o mujer. Pues, hay relaciones lésbicas que siguen siendo patriarcales, dominantes, monogámicas.

Espero que vivamos nuestra sexualidad libremente y sino de construir las etiquetas que nos hacen daño: ‘¿Somos putas?, somos putas’, ‘¿Somos calientes?, somos calientes’. Veamos qué tanto nos interesa eso o nos daña.

Al final, creo que podemos vivir nuestra sexualidad como sea y con quién sea, pero no como una relación de poder. Porque al final eso es lo que más nos embarra’ a todos y todas”.

Adiós culpa, bienvenido el goce

En Chile, se enseña la sexualidad de manera reproductiva; se habla de vagina y no de la vulva, que es por donde nos mojamos. Se habla de útero y no de clítoris, que es por donde sentimos placer. Se “educa” omitiendo todo lo demás, culpando y llenando de mitos.

Las mujeres que se masturban poseen un poder sobre ellas; empoderamiento que las mujeres que no lo hacen, no poseen. Es un poder, saber cómo tener un orgasmo, es un poder saber dónde está tu clítoris. Es un poder, conocerte.

¿Por qué está mal explorarte?, ¿Por qué no tocarte? El auto-goce y la auto-exploración, son herramientas de valoración, prevención de violencia, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y una práctica sexual en pareja. Pero más importante, es tu propia arma de lucha.

Entonces, mujer, ¿qué esperas?


Tala Román es estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile y reportera de La Coyuntura. 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.