Historia de una fotografía

La imagen de Rodrigo Rojas Denegri en Alameda, año 1985. Fotografía de Percy Lam Solis.

La historia surge a partir de los nuevos términos acuñados durante la dictadura: detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, relegados, exonerados y exiliados políticos. La madre de Rodrigo, Verónica Denegri, fue expulsada del país luego de estar detenida en el campo de prisioneros conocido como Tres Álamos, su destino fue la ciudad de Washington donde llegó con sus dos pequeños hijos en el año 1977.

Familias Letelier y Rojas

Posteriormente al asesinato del embajador chileno en Estados Unidos, Orlando Letelier, en el año 1976, la familia solicita a Rodrigo Rojas que apoye llevando la documentación al tribunal. Isabel Morel, viuda del embajador, relata que Rodrigo leía cada documento con suma pulcritud, interesado en conocer cada detalle del brutal asesinato, todos pensaban que su futuro podría estar relacionado con el Derecho, pero sus intenciones eran otras.

Conoce a un traductor y fotógrafo, Marcelo Montecino que había emigrado a Estados Unidos en 1954, viviendo en ambos países, especialmente luego del asesinato de su hermano por miembros de las fuerzas armadas chilenas el 16 de octubre de 1973. Durante ese período, Marcelo registra el proceso de la Unidad Popular y los primeros años de la dictadura, durante los años 70 recorre América Latina cubriendo conflictos y dictaduras, trabajando para importantes agencias internacionales, imágenes plasmadas en cinco libros de fotografías.

Ambos inician una relación amistosa, lo que permitió a Rodrigo el aprender a manejar una cámara fotográfica y realizar sus primeros trabajos urbanos en manifestaciones en el país del norte. Su pasión por la cámara es apoyada por un maestro de la fotografía nacional.

Viaje sin retorno

En 1986, Verónica Denegri y sus dos hijos, Rodrigo y Pablo deciden retornar al país, para Rodrigo era conocer mirar y fotografiar de cerca lo que ocurría en el país.

Con un bolso con dos cámaras, lentes y una gran cantidad de rollos fotográficos llega a su país para registrar lo que ocurre en un año convulsionado. Sus primeros pasos, por recomendación de Montecino, era el acercarse a la Agrupación de Fotógrafos Independientes y el mostrar parte de sus trabajos para obtener una credencial de la AFI.

La cámara de Rodrigo Rojas registra marchas, manifestaciones, detenciones y acciones de diversas agrupaciones vinculadas a los Derechos Humanos. Una de esas actividades llama su atención, la muerte y funeral de Ronald Wood, un estudiante universitario que cayó bajo las balas de una patrulla militar en las orillas del río Mapocho y el Bellas Artes.

Era una de las primeras coberturas de Rodrigo, donde la violencia estaba presente. Una imagen tomada por Rodrigo es casi premonitoria, muestra la carroza llena de flores y una joven sobre el carro.

Ronald y Rodrigo eran jóvenes idealistas. Ambos tenían 19 años y luchaban por cambiar el régimen, ambos no sobrevivieron, fueron muertos con tres meses de diferencia. El primero muere un 20 de mayo, y el segundo en julio del 1986. Ambos agonizan varios días y tienen funerales masivos que son reprimidos por carabineros.

Caminando por las anchas alamedas

La presencia de Rodrigo llamaba la atención por su tamaño, sus vestimentas y equipamiento;  para quienes estábamos más tiempo en las calles, cuando ocurría el que llegara alguien que no conocíamos, había que hacer un registro, capturar una imagen del supuesto “sapo” que podría estar tomando fotos a manifestantes para luego identificarlos, práctica común que se inicia en el período de las primeras manifestaciones por parte de la dictadura y que se mantiene hasta el día de hoy.

Primeros homenajes en lugar donde fue quemado Rodrigo Rojas. Entre los asistentes miembros de la AFI, Luis Navarro, Alvaro Hoppe, Helen Hughes y Nelson Muñoz al final de la fila. Gentileza de Nelson Muñoz.
Primeros homenajes en lugar donde fue quemado Rodrigo Rojas. Entre los asistentes miembros de la AFI, Luis Navarro, Alvaro Hoppe, Helen Hughes y Nelson Muñoz al final de la fila. Gentileza de Nelson Muñoz.

El autor de la emblemática foto de Rodrigo Rojas

Percy Lam Solís era un reportero gráfico llegado desde Antofagasta. “El Chino” como era conocido Percy, de carácter amable y silencioso, fue el que capturó la única foto de Rodrigo ejerciendo su oficio de reportero gráfico en las calles de la capital. Esta es la imagen que se ha usado en pancartas y afiches, libros, salas de exposiciones e impresa en diversos artículos recordatorios, como lo que ocurrió al momento de conmemorarse 30 años de su asesinato en la capital, Plaza de Armas, Ministerio de Justicia, Palacio la Moneda y Museo de la Memoria.

Un triste registro que salió del archivo de sapos para imprimirse y recordar hasta el día de hoy la figura de un joven asesinado, una foto tomada conscientemente, sin saber el final. Como otras tantas fotos, cumple con el registro que vincula la memoria e historia del país. Extraña coincidencia al momento en que un miembro de AFI fotografía a un colega desconocido.

Luego del cierre de la Vicaría, Percy Lam es invitado a trabajar en la Secretaría de Comunicaciones de Patricio Aylwin y luego en el gobierno de Frei como fotógrafo de la primera dama en la Moneda. Muere en mayo del 2012.

El ataque incendiario que origina la muerte de Rodrigo Rojas Denegri y Carmen Gloria Quintana fue sin duda uno de los casos más dramáticos y crueles realizados por la dictadura de Pinochet.


Nelson Muñoz Mera es periodista y reportero gráfico. Miembro de la Agrupación de Fotógrafos Independientes (AFI) y docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile. 

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