La crisis del SENAME y el feudalismo de la Democracia Cristiana

Las causas de muerte que más se registraron fueron paros cardiorrespiratorios, insuficiencias respiratorias, neumonía, asfixia, shock séptico, falla orgánica múltiple, bronconeumonía y suicidios. Fotografía de Ramón Monroy/Aton Chile.

El destape de la crisis que incurre hace años en el Servicio Nacional de Menores se ha tomado los medios de comunicación en la última semana. El pasado 30 de septiembre, la directora nacional del SENAME, Solange Huerta, entregó a la fiscalía el catastro de menores y funcionarios fallecidos en todas las instalaciones a lo largo del país, en los últimos 11 años. La cifra alcanza a los 1.313 niños, adolescentes y adultos desde junio del 2005 hasta junio del 2016.

Estos números no habían salido a la luz con anterioridad debido a la falencia del sistema de registro de la misma institución. Entre las razones están el poco espacio en la memoria del sistema, un software insuficiente y la ausencia de RUN de algunos menores.

Las causas de muerte que más se registraron fueron paros cardiorrespiratorios, insuficiencias respiratorias, neumonía, asfixia, shock séptico, falla orgánica múltiple, bronconeumonía y suicidios.

Esta situación es el claro reflejo de un desinterés apático de muchos gobiernos, en los que se ha dejado este servicio a manos del control de intereses políticos de varios funcionarios públicos que coinciden ser militantes de la Democracia Cristiana.

Este partido es el principal cómplice de las irregularidades que existen en el servicio actualmente. El SENAME, al igual que la mayoría de los servicios de la administración del Estado, es una toma de cargos públicos, que en el cuoteo de la Nueva Mayoría le corresponde a la DC.

Así como Gendarmería ha pertenecido históricamente al Partido Socialista, el SENAME ha sido un terreno de la DC. Esta es la verdadera crisis que irrumpe a la institución, la utilización política para favorecer a un sector puntual, y con ello se perdió el verdadero sentido del SENAME. Las verdaderas víctimas de esto han sido los niños, quienes han sido emplazados a un segundo plano.

Las medidas de la Presidenta Michelle Bachelet de inyectar recursos financieros no son más que una solución “parche” para esta crisis, ya que no permite más que hacer modificaciones estructurales en las dependencias. Lo que verdaderamente urge dentro del SENAME es una transformación a fondo, comenzando por la institucionalidad y la necesidad de profesionalizar el trabajo con los niños más vulnerables del país.

La verdad es que, por muchos destapes y denuncias públicas que se realicen, la situación de esos niños no mejorará, mientras no existan funcionarios públicos capaces de hacer frente a la situación que envuelve actualmente a la institución, donde los niños del SENAME no son la prioridad de la política, sino que lo son los funcionarios.

Columna de opinión escrita por Soriana Núñez, estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile. 


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