La sexualidad vista desde diversas civilizaciones

Museo Arqueológico Nacional de Atenas. L'ARMARI OBERT.

Uno de los temas más controvertidos de nuestra sociedad, es la sexualidad. Es uno de esos temas que por razones culturales es incómodo y cuesta hacer que las personas hablen abiertamente de él.

La sociedad ha ido cambiando y se ha ido liberalizando sexualmente, es por esto que ciertas conductas que antes eran moralmente rechazadas en el ámbito sexual, hoy gozan de una cierta tolerancia e incluso aceptación, como las parejas homosexuales.

Son los sistemas de creencia aquellos que dan forma a lo que es ética o moralmente aceptado en nuestra sociedad, en el caso nuestro, es la moral-judeocristiana occidental la que basa el comportamiento sexual de las personas, pero ¿cuáles son los principios sexuales en otras civilizaciones? ¿Qué prácticas sexuales son aceptadas o rechazadas? A continuación haremos un repaso por las morales sexuales de las diversas religiones basadas en las civilizaciones abrahámica, helénica e indio-americana, además haremos una comparación entre ellas y nuestra civilización.

Civilización Abrahámica

Judaísmo: el principal ideal de esta religión es el matrimonio, ya que el hombre no puede estar solo, es visto como una maldición. Entonces, el amor y sus placeres deben ser compartidos en cuerpo y espíritu con la mujer. Pero más allá de los fines procreativos del matrimonio, existe una preocupación cósmica por, según Schulweis: “Perpetuar la especie humana y salvar las chispas de la divinidad alojadas en el mundo”.

La libido no es condenada por el judaísmo, de hecho, la abstinencia sexual en el matrimonio provoca “tzará d’gufá”, el sufrimiento del cuerpo, además la satisfacción sexual de la mujer es obligación moral de marido.

También, requiere que las mujeres practiquen el “tzniut”, es decir, vestirse y comportarse recatadamente y sin provocar sexualmente.

El judaísmo rechaza el adulterio y las relaciones sexuales fuera del matrimonio, además de la homosexualidad masculina y el incesto, que son considerados pecados graves. Respecto a la homosexualidad femenina, no existen referencias hacia ella en La Torá, por lo que no está rechazada ni aceptada.

También se prohíbe tener relaciones sexuales durante el ciclo menstrual de la mujer y el aborto es aceptado solo en caso de riesgo vital de la madre. Son aceptados el consumo de píldoras anticonceptivas, el divorcio y el sexo oral.

Cristianismo: la base del cristianismo se centra en que la sexualidad fue creada por Dios solo para fines reproductivos e íntimos, esto sustentado bajo una conexión íntima, espiritual y emocional a través de una relación física, por ende, el matrimonio es la clave en la construcción de una familia estable. Es por esto que el cristianismo rechaza las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La sodomía también es un pecado, ya que no conduce a la procreación y se contrapone a las ideas de Dios sobre el sexo, aunque hay algunos sectores de diversas iglesias que sí la aceptan.

En el caso de la iglesia católica, el sexo es aceptable (porque la castidad es el ideal católico) siempre y cuando sea dentro del matrimonio (el cual es indisoluble y monogámico) y con fines exclusivamente reproductivos.

Es rechazado el sexo por lujuria y placer, además de los métodos anticonceptivos, porque velan por la santidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. De esta forma, el catolicismo rechaza todas las actividades que destruyan o devalúan la vida creada por Dios, como la eutanasia y el aborto.

También son rechazadas la homosexualidad, la masturbación, la prostitución, fornicación, el incesto, la pornografía y la violación.

Islamismo: el comportamiento sexual está regido por el Corán, texto sagrado del Islam, que son fe de lo que Dios acepta y rechaza.

Para el Islam, el acto sexual, sea para procrear o no, es agradable a los ojos de Dios, ya que es algo innato en las personas y que entrega armonía sexual, para así, llegar a la armonía espiritual. Por lo tanto, en el Islam está rechazado cualquier tipo de ascetismo, ya que es visto como un desprecio hacia el cuerpo y el alma. Eso sí, cualquier relación ajena al matrimonio, es pecado.

A diferencia de otras religiones abrahámicas, el matrimonio es poligámico y cada hombre puede casarse con hasta cuatro mujeres.

El matrimonio con personas cercanas a la familia como madres, hijos, tíos, etc. está prohibido y la mayoría de las prácticas sexuales son permitidas. Eso sí, el sexo anal bajo cualquier circunstancia está prohibido, al igual que el contacto genital durante la menstruación.

La homosexualidad se encuentra prohibida en el Islam y la sodomía se castiga con pena de muerte, aunque con el paso del tiempo, ha habido una suerte de tolerancia hacia la homosexualidad, aunque depende del lugar, por ejemplo, en Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Sudán y Mauritania, la sodomía aún es crimen capital.

Sobre el aborto, este es “aceptado” cuando se produce en los primeros 40 días de embarazo, ya que todavía el feto no tiene espíritu. Es aceptado después de ese tiempo cuando la madre tiene riesgo vital producto del embarazo.

Civilización Helénica

Antigua Grecia: el sexo era parte importante en la vida de los griegos y es que llegó un momento en que las mujeres griegas eran consideradas un objeto o instrumento de placer, por parte de los hombres.

La homosexualidad también era permitida y algo normal, e incluso, se daba que los amantes tenían diferencias de edad significantes.

La prostitución también era permitida. En el caso de los hombres, lo hacían a cambio de dinero, perros de caza y caprichos, en otros casos, eran vendidos por sus padres pero para el mismo fin. Por el lado de las mujeres, frecuentaban banquetes y fiestas, porque eran contratadas para “encender” el ambiente, el cual terminaba en una gran orgía.

El abandono o venta de niños era algo frecuente, y varios de ellos eran recogidos para luego hacerlos ejercer el comercio sexual, o bien, eran comprados por alguien que tenía similares intenciones.

En cuanto al aborto, estaba aceptado por fines demográficos, para controlar la cantidad de población en las polis.

Civilización indio-americana

Pueblo Mapuche: los pueblos prehispánicos de Chile tenían diversas visiones en torno a la sexualidad, pero producto de la llegada de los españoles, sus comportamientos fueron cambiados. Ha sido dificultosa la investigación en cuanto a la moral sexual de los pueblos originarios chilenos, debido a la censura de los cronistas españoles, que consideraban las prácticas sexuales de los indígenas como inmorales.

En el caso de los mapuche, el sexo era visto como una fuerza poderosa y creadora, su discusión no provocaba pudor como en otras religiones.

Los indígenas iniciaban su exploración sexual a los 12-13 años, sin embargo, recién a los 20 contraían matrimonio, el cual se caracterizaba por ser poligámico. Producto de lo anterior, la virginidad no era un tema relevante en la sociedad mapuche, ya que cuando las familias autorizaban los matrimonios, los jóvenes ya llegaban con un nivel de experiencia sexual.

En ciertas actividades había períodos de abstinencia sexual, por ejemplo, antes de los juegos de chueca y ceremonias de castramiento de animales.

Momentáneamente no existen registros de homosexualidad femenina, pero en el caso de la masculina, eran vistos como personas que poseían dos almas no materiales en un cuerpo.

El aborto era una práctica aceptada, ya que los indígenas consumían brebajes para interrumpir el embarazo, y además, adelantar la menstruación. La primera menstruación estaba llena de simbolismo, ya que significaba el paso de niña a mujer, al igual que la primera relación sexual, que debía ser con un kona (buen guerrero), porque así definiría el espíritu de su fuerza.

Semejanzas y diferencias

Como pudimos entender anteriormente, las diversas creencias tienen determinadas formas de ver la sexualidad, sin embargo, es posible comprender que existen ciertas similitudes en algunos postulados.

Transversalmente, existe rechazo moral hacia el adulterio y el incesto, sin embargo, existen grandes diferencias cuando se habla de la homosexualidad. En el caso de las creencias con raíz abrahámica, todas consideran la homosexualidad y la sodomía como pecados graves, llegando incluso a pena capital en el caso del Islam.

Por otro lado, en el caso de las creencias helénicas e indio-americanas, la homosexualidad es aceptada plenamente e incluso, en la Antigua Grecia, se decía que la homosexualidad tenía un carácter intelectual, mientras que en el caso de los mapuche, tiene una concepción espiritual.

En el caso del aborto, es el Catolicismo la única creencia que lo rechaza bajo cualquier circunstancia. Si bien los credos islámicos y judíos también se oponen al aborto, existen excepciones cuando la vida de la madre corre peligro. En el caso de la moral helénica y mapuche, la interrupción del embarazo es algo normal.

Conclusiones

Es posible concluir que la sexualidad en diversas creencias -pese a que vienen de raíces fundamentales y por ende, tienen grandes diferencias- es posible comprender que existen puntos de encuentro y consenso entre todas ellas.

El tema sexual como tal es descrito por todas las civilizaciones como un sentimiento que va más allá del hombre y que lo lleva a un estado superior junto con otra persona.

De esta forma, podríamos decir que las carnalidades en relación al sexo y lo que es moralmente aceptado o no, va a depender de la sociedad en la cual estemos inmersos. En el caso chileno, estamos influenciados bajo una moral cuyas bases se centran en la civilización abrahámica, específicamente en el judaísmo y el cristianismo. Es por ello que los debates en torno a la iniciación de la vida sexual, el aborto, los embarazos adolescentes, etc. es un choque constante entre creencias y nuevos paradigmas. Bajo esta lógica es posible hablar que las creencias y la moral pueden ir moldeándose con el tiempo.

Hace 30 años era impensado que los homosexuales pudieran salir a la calle y contraer un pacto de unión civil, menos que se tocara el tema de la sexualidad en la mesa durante el almuerzo. Cabe preguntarse qué habría pasado si no hubiesen llegado los españoles a América y no nos hubieran impuesto su pensamiento religioso. ¿Habría debate en torno al aborto, la sexualidad en los jóvenes o el matrimonio homosexual? O tal vez sería lo contrario, y estaríamos discutiendo sobre penalizar el aborto y el matrimonio homosexual… quien sabe…


Ensayo escrito por el estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile, Marcial Cabezas, para la asignatura “Derecho de la comunicación y Ética periodística”, en septiembre del 2016.

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