Las peores instituciones y sus intentos por reflejar transparencia

Según el mismo barómetro, el Gobierno ha comunicado mal los contenidos de la Reforma Laboral, la Reforma Educacional, la Reforma a la Constitución, los desastres naturales y los conflictos políticos y de negocios. Fotografía de AgenciaUno.

No es sorpresa que las mismas organizaciones cuestionadas sean, sin quererlo, las protagonistas de otros estudios que desprestigian su confiabilidad y transparencia. Ejemplo de ello es el XIII Barómetro de Acceso a la Información de la Asociación Nacional de la Prensa, que identificó al Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres), Presidencia y la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) como las tres instituciones peor evaluadas en cuanto a la entrega de datos.

Tras la revelación de casos de corrupción en la política, los medios de comunicación han actuado como entes fiscalizadores de las organizaciones criticadas. La disposición oportuna de entrega de información, la confianza y precisión es altamente valorada por la población y periodistas, quienes se mantienen atentos a los pasos que realizan autoridades o personajes públicos, los mismos que mantienen algún cargo o poder en el país y que han abusado de su condición a favor de su propio beneficio.   

Una explicación ante la baja calificación de la ANFP en el estudio es la investigación que realiza la justicia al expresidente del ente rector del fútbol nacional, Sergio Jadue, culpable de conspirar para cometer delitos de crimen organizado y fraude de transacciones bancarias en perjuicio de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Tras conocerse la acusación en noviembre del 2015, el interés de los medios de comunicación por recopilar más antecedentes y profundizar en el caso fue en aumento.

Sin embargo, los datos fueron difíciles de obtener y, por lo tanto, negativos para los periodistas que intentaron contactarse con la organización que, a esas alturas, ya buscaba planes para mejorar su imagen a través de estrategias comunicacionales. Sencillamente, una de ellas fue no responder las solicitudes de los medios o callar ante los cuestionamientos, para bajarle el perfil a la situación y no alarmar más.

Siguiendo en la misma línea, cómo se explica entonces que la Presidencia y la Segpres hayan obtenido una baja calificación en el estudio. Según el mismo barómetro, el Gobierno ha comunicado mal los contenidos de la Reforma Laboral, la Reforma Educacional, la Reforma a la Constitución, los desastres naturales y los conflictos políticos y de negocios. Fue determinante el Caso Caval, donde está involucrado el hijo y nuera de la presidenta Michelle Bachelet, ya que generó un quiebre de confianza agravado por la escasa o nula divulgación de información por parte del Ejecutivo.

Determinantes son los antecedentes que manchan la ruta de vida de estas instituciones. Negar a los medios de comunicación el acceso de datos solo empeora los intentos de transmitir confiabilidad o transparencia entre los chilenos.

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