Los torniquetes que dividen la libertad de la universidad

Torniquetes ubicados afuera de la Casa Central de la Universidad de Santiago.

La mayoría de los usachinos están acostumbrado a los torniquetes. Conviven todos los días con ellos, ya sea en dirección a la universidad o a sus domicilios. En el Metro o en la micro, son parte de cada jornada. Si bien son utilizados para evitar la evasión en el transporte público, ¿qué pasaría si se implementan en la universidad?

Por ahora están cerrados, pero muy pronto comenzarán a operar. Los torniquetes instalados afuera de la Casa Central han generado rechazo en parte importante de la comunidad usachina, una medida implementada por las autoridades de la institución que busca aumentar la seguridad al interior del plantel.

Desde la universidad salieron a defender su uso. A través de un comunicado, la Prorrectora Fernanda Kri, aseguró que “a fin de realizar con mayor fluidez y seguridad el acceso en estas ocasiones puntuales, se están instalando torniquetes en algunos puntos estratégicos, diferentes de los ingresos habituales de la Universidad, los cuales serán utilizados en ocasiones de riesgo y en días de mayor conflictividad”.

Argumentó que esta medida, presentada en el Consejo Académico, “se complementa con otras que se están llevando a cabo para velar por la seguridad e integridad de todas y todos quienes circulan por nuestras dependencias”, ante situaciones como “robos, riñas, venta y consumo de alcohol y drogas”.

Si bien el uso de los torniquetes fue comentado en el consejo, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile (Feusach), Patricio Medina, acusó que se instalaron de forma arbitraria y sin consultar a toda la comunidad.

Eran conocidos los arreglos que se estaban implementando en el plantel. De hecho, las rejas fueron reforzadas para que las personas no las traspasen, una medida sumada a los trabajos que se estaban realizando al lado del Planetario.

No obstante, fue recién la semana pasada que salieron a la luz los resultados de dichas obras, reflejados en la instalación de esta medida de control.

“Nosotros hemos rechazado estos torniquetes porque la vinculación con el medio se ve mermada con esto. Acá no solucionan el problema de la seguridad, necesitamos mayor valentía y voluntad política para combatir a los narcotraficantes”, dijo Medina, quien reconoció que es una de las problemáticas a enfrentar en la universidad.

Sin embargo, aseguró que los torniquetes no son la medida más efectiva y apuntó a identificar las zonas conflictivas, para que la comunidad pueda organizarse y generar protocolos de seguridad.

Pero los torniquetes ubicados afuera de la Casa Central no son los únicos. Al lado del frontis, a un costado del Planetario, también instalaron esta medida de control, lo que hace prever que la entrada principal podría ser reemplazada en los próximos meses en ocasiones específicas. 

En el frontis también se instalaron torniquetes.

Sin embargo, esta medida no sería la única para mejorar la seguridad y controlar el ingreso. Fuentes de La Coyuntura aseguraron que instalarán torniquetes a la entrada de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio (ViME), además de la implementación de un lector de tarjeta en los accesos, para garantizar la entrada de personas ligadas a la universidad.

El rechazo

Desde la Feusach anunciaron que realizarán este miércoles un plebiscito en todas las asambleas estudiantiles de la universidad, para así decidir la permanencia de esta cuestionada medida de control.

Se espera que el rechazo sea rotundo por parte de la comunidad, aunque por el momento se desconocen los protocolos que puedan surgir para aumentar la seguridad, además de los montos de inversión de este proyecto, las empresas que se adjudicaron la licitación y su posterior construcción.

Si bien se reconocen los problemas en seguridad, las críticas apuntan a la manera de combatir los hechos delictuales ocurridos en el plantel, donde varias miradas enfatizan en la necesidad de mejorar la cultura universitaria y no taparla con torniquetes que pueden ser hasta discriminadores.