El mea culpa sin censura del renunciado Vocal Laboral

Afiche de campaña utilizado por Vicente Andrade en el periodo eleccionario. Gentileza de Vicente Andrade.

Cuando solo quedaban días para terminar el año, Vicente Andrade, estudiante de Pedagogía en Castellano, renunció a su cargo de Vocal Laboral de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile.

El militante del Partido Radical desde su adolescencia, dio un paso al costado a su trabajo en la vocalía tras una serie de diferencias que difundió en un comunicado. “Tensiones políticas incongruentes y nulo apoyo de los sectores políticos” acusó el estudiante, quien se siente desilusionado de sus propios compañeros de colectividad y Federación. 

Si bien reconoce que no tuvo logros significativos en la dirección de la vocalía, asegura que su trabajo se vio limitado por descoordinaciones y falta de compromiso que, con el tiempo, derivaron en la desconexión total de las responsabilidades que implica el cargo.

Ahora, alejado de la política universitaria por un tiempo, analiza su paso por la Vocalía Laboral y refleja una realidad que se percibe en las asambleas pero que pocos se atreven a erradicar. “Somos jóvenes, somos estudiantes y somos de la USACH, la universidad del pueblo, construyamos una sociedad mejor convergiendo en los puntos claves y dejándonos de diferencias banales”, aconseja.

     ―En la carta de renuncia que publicaste te refieres a tensiones políticas incongruentes, y también mencionas que algunos sectores políticos veían tu elección como un elemento hostil a sus propios proyectos. ¿De qué colectividades exactamente provienen estas diferencias y quiénes crees que son los responsables de esta problemática?

     ―No culparía a sectores específicos. En general, se ha vuelto un mal en la política actual, poner diferencias ideológicas por sobre el trabajo no dejando avanzar proyectos. Se puede ver muy bien eso en el Congreso, y eso es lo que afectó principalmente mi trabajo de la vocalía. Como todos pudimos ver en los debates que se realizaron en CNN Chile y por la radio de La Coyuntura con los candidatos a Federación, las listas, más que aportar ideas nuevas, se empeñaron en atacarse por diversos motivos e irse en discusiones banales, y el principal ataque hacia la lista A, compuesta por comunistas y socialistas, y con la que mis compañeros del grupo universitario decidieron aliarse, fue hacia su militancia y el hecho de que sus partidos pertenezcan al Gobierno. En ese sentido, ya terminadas las elecciones, para ellos, yo me había transformado en “la personificación de la Nueva Mayoría” y yo no estaba ni ahí con esas cosas.

Y continúa:

     ―El hecho de pertenecer a la juventud de un partido no necesariamente significa estar de acuerdo con lo que haga la adulta y, es más, creo que los que ingresamos a una juventud justamente buscamos llegar a lavarle la cara al partido, sobre todo si sentimos que este la ha estado “embarrando”. Todos somos estudiantes de la USACH y no sé en qué momento ser de uno u otro partido significó olvidar que seguimos siendo compañeros y que todos buscamos cambiar las cosas. No sé en qué momento nos volvimos los malos para la ultraizquierda. En particular, sentí mucho el hecho de que cuando salí electo, la vocal anterior, la cual pertenece a otro sector político, ni siquiera fue capaz de entregarme la página de la vocalía ni los documentos que correspondían al trabajo realizado o a realizar, y eso que habíamos conversado y en buena onda habíamos quedado en eso. Sin embargo, tuve que hacer una nueva página y partir de cero, debido a tensiones políticas.

     ―¿En qué momento comenzaste a sentir descoordinación total con las responsabilidades que implica ser vocal Laboral?

     ―Me hizo mucho ruido el hecho de que, al principio, tanto mi grupo universitario como la lista A, me prometieron apañe y conformar un grupo de trabajo. Esto nunca pasó, tenía que andar buscando a la gente para poder trabajar y de cierta manera lo entiendo, tendrán otras cosas que hacer. Sin embargo, ahí estaba yo, sólo, trabajando y tratando de mover una vocalía sin tener apañe. Tanto de “mi lado” como de los otros sectores, también hubo hechos puntuales en los que pedí ayuda y nunca llegó.

     ―¿Qué motivó tu postulación a la Vocalía Laboral y de quiénes obtuviste ofrecimientos para asumir este importante cargo?

     ―Debo admitir que en un principio yo no tenía mucha idea de qué onda el cargo. Me había alejado de la política universitaria en primer año cuando vi que el paro ya había empezado a ir a ninguna parte y que había ciertas maquinaciones y, por ende, había dejado de meterme. Sin embargo, conversaba bastante con los tíos, sobre todo con Don Albert Crooco y él nos contaba a mis compañeros y a mí las cosas que iban pasando y las injusticias a las que se enfrentan día a día, mes a mes, los trabajadores de la Usach. Luego en una reunión de mi GUR (Grupo Universitario Radical), me contaron como iba el tema de las elecciones y me ofrecieron postularme al cargo y luego de pensarlo e informarme, lo vi como una oportunidad justamente de trabajar a favor de los tíos sin tanto rollo político ya que, como mencioné anteriormente y en mi carta, yo formaba parte de un partido, pero no soy un partido político. No estoy adoctrinado y la ideología de este no afectaría las labores del cargo.

     ―¿Te sientes desilusionado de tus compañeros de partido y de Federación?

     ―La verdad es que sí, tuve que cargar los primeros meses con el “estigma” de ser la “Nueva Mayoría”, lo que no me permitió efectuar mis labores a cabalidad, sumado esto a sentir que no tuve el apañe suficiente en mis tareas desde mis compañeros de partido. Sobre Federación, Constanza León, quien era el nexo entre Federación y vocalías, siempre se mostró muy dispuesta al trabajo e incluso en un caso puntual, permitiéndome usar su oficina para una emergencia, nada que decir de ella. Sin embargo, desde Federación en sí, en general, seguía sintiendo cierto desdén hacia la labor que yo debía efectuar.

     ―¿Cómo evalúas el trabajo de la Feusach?

     ―No sé si estoy en condiciones de evaluar el trabajo de una Federación, sobre todo teniendo en cuenta la gran responsabilidad que significa asumir el desafío de una instancia así. Sin embargo, me ha dado la sensación de que a ciertas discusiones importantes para el movimiento estudiantil y sobre temas país no se les ha dado el tiempo suficiente. Siento que han sido realizadas “a la rápida” y la USACH no ha logrado tener una postura concreta y determinante al respecto. Quizás esto no sea culpa propiamente de Federación, tal vez sean los vestigios del paro del año pasado, sin embargo, siento que la Feusach podría hacer un mayor esfuerzo para que dejemos de estar “en la pasta” y volvamos a tener un rol protagónico a nivel de discusión. Me gustaría que la Usach aportara más al movimiento.

     ―¿Y el trabajo de Patricio Medina, presidente de la Feusach?

     ―Como presidente no lo he visto, no he sentido su presencia. Sin embargo, algo que me quedó de antes de su elección, del proceso de votaciones, es que lo encuentro irresponsable.

     ―¿En qué ocasiones encuentras que ha sido irresponsable?

     ―Durante las votaciones tenía en Facebook a otro candidato a la vocalía, a Elías Muñoz, y cuando gané tuve que borrarlo junto a otra candidata, ya que ambos escribieron pestes de mí. Hablaban de que yo y la Nueva Mayoría íbamos a traer el caos y la destrucción al tema laboral de la Universidad. Recuerdo que Patricio, en un estado de Elías, le comentó algo sobre “que no se preocupara”, que yo iba a dejar el trabajo tirado, y yo pensaba, “¿Cómo podí’ ser tan irresponsable de, en una red social, decir cosas así estando de candidato a presidente? Estai’ hablando de la gente con la que vai’ a tener que trabajar”. Sentía que uno debe tener más cuidado con ese tipo de declaraciones, sobre todo porque el tipo no me conocía, no me conoce aún, nunca hemos intercambiado palabra alguna.

Agrega:

     ―Luego, en otro hecho puntual de hace poco, en octubre de hecho, con muy mala cuea, estuve de viaje justo para la huelga de los tíos. No tenía nada que hacer, era un viaje largo y estaba listo desde el día de la madre, sin embargo, me preocupé de dejar a alguien a cargo y de informar de esto. Nunca se me dijo nada de lo que se hacía, ni a mí, ni a ella, pero Patricio en un ampliado “pidió que me hiciera presente”. Eso es una irresponsabilidad sabiendo que yo andaba fuera, o quizás no lo sabía, sin embargo, igual sentí que fue querer que se viera que no estaba y que “no estaba trabajando”. Luego, Patricio se mandó un pastelazo, o sea encuentro que fue pastelazo, al firmar el documento de término de huelga sin fijarse en un punto clave. Pienso que si me hubiese dejado a mí realizar el trabajo que correspondía a mi cargo eso no hubiera pasado, lo sentía metido en todo y que no dejaba desempeñarme completamente en mis labores, al menos no en lo más crucial. La vocalía tuvo un rol más bien informativo y sentí que eso fue quizás intención de Federación, o quizás estoy loco.

     ―En el comunicado mencionas que existen problemas y algunas diferencias comunes como la lucha de egos o riñas. ¿De qué manera se dan dentro de la Feusach?

     ―No sé si dentro de la Feusach particularmente, se supone que si conforman una lista tienen lineamientos similares, sin embargo, lo de la lucha de egos o riñas va más por el lado de la política universitaria en general o, al menos, lo que pude apreciar en la USACH. En algunos ampliados en los que estuve, todos quieren decir todo y a veces es lo mismo que dijeron otros, sin embargo, lo repiten para dejar constancia de que ellos también llegaron a algunas conclusiones. Lo encuentro innecesario y que no aporta a la discusión. Para mí, hay que alejar la política de los egos y preocuparse de desempeñar la pega bien, con quien sea, aportar la discusión y remar todos para el mismo lado, sobre todo si somos todos de izquierda y las diferencias ideológicas no van más allá que en las palabras que usamos para nombrar ciertas cosas.

     ―¿Por qué crees que existen tantas diferencias entre los estudiantes que ocupan cargos políticos? ¿Cuáles son las discusiones más comunes entre ellos?

     ―Las discusiones suelen ser tonteras y no estructurales, sino más bien ornamentales, de palabras y términos empleados por uno y otro sector, y está bien. Bajo el paradigma bajtiniano, toda palabra tiene consigo una carga ideológica, no podemos separarla totalmente de su realidad enunciativa. Sin embargo, a este nivel siento que no aporta en nada, al menos como yo pude percibirlo trabajando en la vocalía, llegué a escuchar sandeces tan grandes como “no voy a trabajar contigo porque eres la Nueva Mayoría”.

Y agrega:

     ―Pensaba en que quizás hay instancias en las que el tema ideológico de verdad influye en cómo se realiza el trabajo e incluso en los fines que este tiene, pero siento que, en la vocalía laboral en particular, no aportaban en nada posiciones de ese tipo. Los tíos ya están desilusionados de la política, ya no están ni ahí con la política ni les interesan nuestras pequeñas “guerras ideológicas”. Ellos sufren injusticias día a día y solo quieren el apoyo de nosotros los estudiantes y en macro, de la sociedad, para que sus problemas sean visibilizados y ojalá solucionados. Los trabajadores necesitan nuestro apoyo, no nuestra ideología.

     ―¿Será que estarán aprovechando sus condiciones para hacer carrera política en un futuro y despreocuparse de sus reales obligaciones como dirigentes universitarios?

     ―Sinceramente no lo sé, al mencionar eso en la carta fue en un sentido más bien general. Si quieren hacer carrera política en un futuro, o si su trabajo actual los lleva en algún momento a estar en las cúpulas, por mí está bien, solo espero que mantengan sus ideales y desempeñen bien la pega, y quizás aprendan a no dejarse llevar tanto por la ideología o al menos que estas diferencias no supongan un entorpecimiento en el trabajo.

     ―¿Cuáles son los partidos políticos que generan constantemente conflictos dentro de la organización estudiantil de la Universidad de Santiago de Chile?

     ―Esta pregunta está para quemar ja ja ja. Siento que todos sabemos quiénes son, yo no los conozco a todos, y antes de la vocalía menos los conocía. Sin embargo, mientras sostuve el cargo, me encontré con ciertos personajes particulares de estos partidos o grupos los cuales me generaron ciertos conflictos, quizás los descubren leyendo las respuestas anteriores.

     ―En la carta de renuncia mencionas que se deben rechazar las “prácticas tóxicas”. ¿A qué hechos puntuales te refieres exactamente?

     ―Desde los ataques entre listas hasta el hecho de entorpecer el trabajo de alguien porque no te agrada su partido o, a saber, “su sector”. También me gustaría agregar el hecho de bloquear información, no sé si habrá sido adrede, tampoco quiero sonar paranoico, pero de repente sentía que a mí como vocal y encargado del tema laboral, no me eran informados todos los hechos que tenían que ver con mi cargo, a ratos sentía que no me decían nada y que yo tenía que andar recabando la información, lo que entorpecía claramente la pega.

     ―¿Crees que en un futuro no muy lejano los dirigentes estudiantiles puedan tomar el peso de sus cargos y representar con responsabilidad a sus compañeros, sin intereses políticos?

     ―Espero que sí, no se trata de olvidar completamente tu ideología, pero no dejen que les coma el sentido común, no sean unos adoctrinados. Cuestionen incluso lo que firmemente creen, ya que todo es subjetivo, menos el trabajo práctico y los fines prácticos que yo creo, debe tener la política, los cuales son tener al pueblo bien, satisfecho y digno.

     ―¿Cuáles fueron los principales logros que destacas en tu período como vocal Laboral?

     ―Muchos logros no tengo, tampoco los buscaba, solo me preocupaba de desempeñar bien la pega, dentro de lo que me permitía mi trabajo de un solo hombre y con las limitaciones que significaba todo lo mencionado en esta entrevista. Sin embargo, particularmente destacaría la cercanía que logré con los trabajadores y haber conseguido que personas que desconocían el tema, se informaran e interesasen por todo lo que estaba pasando con los trabajadores.

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