Museo Interactivo Mirador: prohibido no tocar

El MIM es un atractivo sobre todo para los niños. Fotografía de Macarena Faunes.

Generalmente, los museos ofrecen exposiciones, con el fin de acercar la cultura a la sociedad. Pero existe uno que se diferencia de todos los demás. Un espacio de divulgación y aprendizaje de la ciencia a través del descubrimiento. Estamos hablando del Museo Interactivo Mirador (MIM), el cual es considerado como el museo de la ciencia, en donde se aprende didácticamente acerca de fenómenos científicos.

Para saber más sobre el tema, los estudiantes de la cátedra de Periodismo Científico de la Universidad de Santiago de Chile fueron invitados a una charla en las dependencias del museo, el pasado viernes 4 de noviembre. En el lugar, los alumnos fueron recibidos por encargados del museo, quienes explicaron el funcionamiento del lugar.

Según el periodista y encargado del Área de comunicaciones y comunidades, Max del Solar, una de las características del MIM es la pluralidad de visitantes que posee el lugar. “El Museo Interactivo Mirador no discrimina a nadie. Este es un espacio en donde niños y jóvenes de distintas clases sociales interactúan juntos, sin importar las diferencias económicas. Tenemos días que vienen establecimientos privados y públicos al mismo tiempo. También recibimos a colegios que viven fuera de la región metropolitana. De esta forma, el MIM genera un espacio de igualdad, en donde todas las instituciones que vienen a visitarnos se tratan de igual manera, sin importar el de donde provengan”, manifestó el encargado.

Pero no solo es un museo para niños y jóvenes, sino que también pueden participar adultos y ancianos. Existe una diferencia en la manera en que interactúan estas generaciones. Un niño de tres años querrá tocar todo. Es por esto, que existen módulos en donde tendrán que mover objetos para poder aprender.

En el caso de los niños más grandes y de los adolecentes se genera un problema. En su mayoría, no leen las instrucciones de los módulos, por lo que llegan y aprietan cualquier botón. Esto interfiere en el aprendizaje, ya que para la correcta interacción del módulo, se debe entender el porqué de este. A grandes rasgos es un problema de comprensión lectora.

Por otro lado, los adultos y ancianos no tienen la energía suficiente como para realizar las dinámicas que ofrece el museo. Para ellos existen módulos en los cuales se expone el fenómeno y se presentan cuestionamientos de estos mismos a modo de reflexión final. Se les invita a que el público genere conciencia desde sus casas sobre los sucesos. El gran objetivo del MIM no es que las personas salgan con más conocimiento, sino con más interés en la ciencia.

Una manera entretenida de conocer más sobre la ciencia es visitando el MIM. Fotografía de Macarena Faunes.
Una manera entretenida de conocer más sobre la ciencia es visitando el MIM. Fotografía de Macarena Faunes.

Carolina Jorquera, Jefa de la carrera de psicología de la Universidad de Santiago de Chile, manifiesta que la finalidad del MIM va más allá que la sociedad aprenda conceptos de ciencia. “Lo que busca este museo es aprender a tener una actitud científica. Esta es por excelencia la exploración y la indagación. Por lo tanto, es poder operar con estos módulos, en donde uno aprieta botones y suceden cosas. Esto es lo que alimenta la actitud científica.  Es poder maravillarse de preguntas que uno no se hace habitualmente”, comenta la profesional.

La investigación en este lugar es autodidacta, ya que no existen los guías que antes había, los cuales dirigían el circuito a seguir. Esto se debe a que cada uno aprende a su manera, a su ritmo, y aprende lo que de verdad quiere. De esta forma, el aprendizaje es individual, pero se puede compartir con personas que compartan los mismos intereses.

Este museo también es inclusivo, ya que personas con capacidades diferentes también pueden participar de él. Esto se debe a que el MIM desafía a todos los sentidos, en donde si uno no posee alguno, hace que los otros se despierten. Por ejemplo, no es necesario ver para poder subirse en la cama de clavos, módulo característico del lugar.

Pero como Santiago no es Chile, la ciencia debe llegar hasta los más escondidos rincones del país. Es por esto que el área de itinerancia del MIM se encarga de realizar periódicamente campañas en donde se llevan pequeños módulos hacia diversas regiones, llegando incluso a Coihaique e Isla de Pascua. El ingreso a estas es totalmente gratuito y se instalan por cierto cantidad de tiempo. Al año se realizan 10 de estas giras y desde que este museo abrió sus puertas en 2010, han realizado 230 campañas. De esta forma, se demuestra el compromiso del MIM para acercar la ciencia a las personas, sin importar dónde estén.

Francisco Ulloa, Sociólogo de la Universidad de Chile, manifiesta lo positivo del rol del museo en relación a la ciencia. “Me parece una súper buena idea, ya que saca a la ciencia del concepto de los libros y laboratorios, presentándola de una manera más lúdica y aterrizada. En ese sentido es clave el rol que tiene el MIM en reconectar el lazo entre las ciencias duras y las personas comunes y corrientes”, manifiesta Ulloa. En el sentido negativo, el especialista manifiesta el gran desafío que tiene este espacio. “Generar el interés suficiente hacia las personas, quienes no estén familiarizadas con hacer este tipo de actividades, de que se acerquen al museo”, explicó el especialista.

EL MIM es un buen panorama familiar para descubrir sobre la ciencia. Fotografía de Macarena Faunes.
EL MIM es un buen panorama familiar para descubrir sobre la ciencia. Fotografía de Macarena Faunes.

¿Te has preguntado qué es la astronomía? Esa es la interrogante a responder por el MIM durante diciembre de 2017. Esta nueva sala contará con 60 módulos. En este proceso creativo es un trabajo en conjunto a astrónomos, diseñadores industriales y todo el equipo del museo.

Si quieres venir a descubrir más de la ciencia y sus fenómenos, estas cordialmente invitado al Museo Interactivo Mirador (MIM), el cual se encuentra ubicado en Avenida Punta Arenas N°6711, en la comuna de La Granja. Los valores de los precios es Niño (de 2 a 12 años), Adulto mayor (sobre los 60 años), y Estudiantes con tarjera TNE es de $2.700. Adultos, sobre los 12 años, es de $3.900 y profesores $1.300. El museo se encuentra abierto de martes a domingo de 09.30 a 18.30 horas.

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