Protesta de Historia en Casa Central: cuando los medios y el Rector empeoran nuestra universidad

Cobertura a los incidentes en la Universidad de Santiago tras la movilización de la Facultad de Humanidades. Captura de pantalla de 24 horas.

La comunidad de la Facultad de Humanidades se movilizó el martes en toda la universidad para protestar contra los dos académicos del Departamento de Historia acusados de acoso sexual. Una marcha que tuvo su punto final en las afueras de la Casa Central, con el objetivo de presionar al rector Juan Manuel Zolezzi para que tome “cartas en el asunto”.

Sí, el descontento por parte de los estudiantes cada vez es más generalizado. Todos los días la campaña contra los docentes se hace más fuerte, incluso hasta los principales medios de comunicación han cedido parte de su agenda para informar el complejo panorama que involucra a dos profesores de nuestra universidad con denuncias gravísimas.

A lo largo de la historia de esta casa de estudios, las movilizaciones han sido fieles a la hora de ejercer presión ante las autoridades. No hay Universidad de Santiago sin marchas, porque es parte del “ADN” que desde siempre ha caracterizado a este plantel. De hecho, desde la época de la Escuela de Arte y Oficios que las manifestaciones eran recurrentes. No es una moda de ahora.

Sin embargo, cada una de las movilizaciones que los estudiantes realizan en nuestra universidad cuentan con una justificación: descontento. Insatisfacción que va desde la falta de espacios para estudiar hasta el rechazo a los docentes Luis Ortega y Augusto Samaniego, quienes son acusados de acoso sexual.

La marcha contra ambos profesores fue convocada para el martes a las 15 horas en el Zonal Jotabeche. Los estudiantes protestaron en las afueras de la oficina de Zolezzi, pero los problemas llegarían cuando algunos daños materiales ―vidrios quebrados o rayados― comenzaron a visualizarse. De hecho, aseguran que las mismas autoridades, entre ellas la Prorrectora Fernanda Kri, llamó a Carabineros para dispersar a los usachinos, quienes querían reflejar a la máxima autoridad de la universidad su enojo ante las denuncias conocidas contra los docentes.

Si bien llegó la policía uniformada con un grupo de Fuerzas Especiales, todo quedó controlado en horas de la tarde. Todo Chile se enteró de la manifestación, aunque ―como siempre― se destacó la peor cara.

En su noticiero central del martes, 24 Horas informó de una marcha que terminó con incidentes en Rectoría. Si bien en muy pocas ocasiones se hizo alusión al motivo de la convocatoria, la noticia destacada fueron los daños materiales. Incluso, hasta se habló de un “secuestro”, razón que motivó a las autoridades de la universidad a llamar a Carabineros, situación que más tarde fue desmentida por los propios funcionarios policiales.

De esta movilización se desprenden dos lamentables situaciones: la intransigencia del Rector y su “particular” manera de solucionar una marcha de sus estudiantes, y el tratamiento de información del canal de televisión. Que los medios informen y a la vez estigmaticen a nuestro plantel con actos delictuales en nada contribuye a la difusión del gravísimo caso que denuncia la comunidad estudiantil.

De hecho, hasta la publicación en la plataforma digital del medio carece de un sentido periodístico. ¿A qué se refiere con que los estudiantes “se encerraron en la zona exterior de las oficinas”? ¿Se encerraron al aire libre? Fueron los mismos funcionarios quienes cerraron las puertas de Rectoría para evitar que los usachinos ingresen a la Casa Central. ¿Acaso se trató de un “autosecuestro”?

Si bien el despacho en vivo de la periodista contextualiza lo ocurrido, no deja de llamar la atención que la noticia fueron los “desordenes” y no las razones de la manifestación. No es noticia que protesten fuera de Rectoría, sí es noticia las acusaciones de acoso sexual contra los académicos.

Otra situación inaceptable es el comunicado emitido por el rector Zolezzi. No puede caer tan bajo, a tal punto de victimizarse diciendo que “todos nos sentimos vulnerados en nuestros derechos como seres humanos”. ¿Acaso llamar a Carabineros y reprimir una manifestación contra dos profesores acusados de acoso no es violentar los derechos humanos de los propios alumnos? Incluso, involucraron en la declaración a funcionarios con discapacidades para defender el propósito del Rector. Él sabe que no fue así y fuentes cercanas también lo confirmaron. 

El Rector contribuye a alimentar en todo el país el estigma negativo de la universidad al tratarlos de “violentistas” o “turba enardecida”. Es más, con la presencia policial y la televisión, lograron su estrategia: desviar el foco de la movilización de los estudiantes de Historia.

Sin embargo, es una estrategia mal hecha y saben que no resultó. Al parecer, para las autoridades universitarias es un privilegio mantener la integridad material por sobre la de sus estudiantes. Están dejando en segundo plano las denuncias graves del acoso sexual docente.

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