Raúl Thoms, el profesor desvinculado que quiere volver a hacer clases

Al la izquierda, el profesor Raúl Thoms, entregando una carta de apelación.

Todos los días en horas de la tarde y en un rincón ubicado al lado de uno de los accesos al primer patio de la Escuela de Artes y Oficios, está el profesor Raúl Thoms conversando con alumnos, atendiendo a otros docentes o tomándose un té. Su oficina está llena de regalos, tiene cuadros con imágenes del espacio exterior y reconocimientos institucionales.

Hace 23 años que es parte de la Universidad de Santiago. Ha sido educador de la Facultad de Ingeniería y de Ciencias, se atribuye la creación de los tradicionales Premios Euler —un reconocimiento entregado a los estudiantes de ingeniería con mejores promedios en asignaturas de Cálculo y Álgebra— y ha participado de manera activa en proyectos matemáticos, tanto internos como externos.

El profesor tiene su oficina, pero hay algo que le falta: hacer clases. Fueron las licencias médicas que, sumado a una depresión causada por la muerte de su madre, mantuvieron al docente 384 días sin poder ejercer de manera continua, entre noviembre del 2015 y enero del 2017. A pesar que durante algunos meses del año pasado trabajó de manera parcial, no pudo completar las 16 horas de clases semanales que antes realizaba.

Ante esta situación, el profesor Raúl Thoms interpuso un recurso de protección en contra de la Universidad de Santiago, luego que el rector Zolezzi notificara en marzo de este año su desvinculación por “salud incompatible al cargo de profesor con 16 horas de clases semanales que servía”. Una de las intenciones del docente era declarar ilegal y arbitrario dicho acto administrativo, para así volver a su cargo y retomar las actividades académicas remuneradas.

Pero desde el plantel explicaron que el rector aplicó parte de sus atribuciones, que en este caso otorga uno de los artículos del Decreto con Fuerza de Ley 149, más conocido como el actual Estatuto Orgánico de la Universidad de Santiago y que entrega facultades al rector en ejercicio para tomar determinaciones especiales. En la casa de estudios, aseguraron que “deviene en improcedente el recurso de protección interpuesto” ante las numerosas licencias médicas solicitadas.

A pesar de ello, la Corte de Apelaciones acogió en abril de este año el recurso de protección de Thoms en contra la universidad, añadiendo que “no resulta comprensible, a juicio de esta Corte, la medida adoptada tratándose de la misma persona, en un principio aquejada en su estado de salud, pero que ya se encontraba con ésta recuperada, y con una nueva contratación, cuando se optó por aplicar los artículos respectivos del estatuto administrativo”.

Sin embargo, la decisión final estuvo en manos de la Corte Suprema que revocó la sentencia apelada por la Corte de Apelaciones en abril pasado y rechazó el recurso de protección interpuesto por el profesor Thoms.

Desde el organismo, argumentaron su determinación bajo los artículos 150 y 151 de la Ley N°18.834, que “establece las relaciones del personal de los Ministerios, Intendencias, Gobernaciones y de los servicios públicos centralizados y descentralizados creados para el cumplimiento de la función administrativa”, indica la normativa.

Dichos artículos declaran la vacancia de algún trabajo público ante la salud irrecuperable o incompatible con el desempeño del cargo, y además atribuyen al jefe superior de servicio considerar como salud incompatible luego de hacer uso de licencia médica en un tiempo continuo o discontinuo superior a seis meses en los últimos dos años. A juicio de la Corte Suprema, son argumentos más que suficientes para revocar el recurso del docente y desvincularlo, ya que estuvo 14 meses sin ejercer de manera regular.

En entrevista con La Coyuntura, el profesor Thoms acusa hostigamiento laboral y responsabiliza a los jueces de la Corte Suprema de la decisión. “La sorpresa es cómo los jueces pueden revertir tan fácilmente la unanimidad de la otra Corte (de Apelaciones). A lo mejor hubo lobby, no sabemos, porque eso lo conoceremos con el tiempo, pero sospechamos eso”.

Además, no descarta alguna “manipulación” por parte del rector Zolezzi por la modificación del resultado.

“Lo que pasó fue una decisión apresurada, digno de estar en una ‘empresa’ donde se decidió a puertas cerradas que yo, bajo las licencias y en forma arbitraria, estaba inhabilitado para ejercer el cargo”.

El profesor Thoms no quiere dejar la universidad ni tampoco irse de su oficina, aunque está buscando trabajo en otro plantel para continuar con su actividad académica. Pero dice que dará la lucha hasta el final.