Robos y más robos: qué tan seguros estamos en la Universidad de Santiago

Una política que adoptó recientemente la Unidad de Gestión Campus fue el reemplazo de la actual empresa de guardias del plantel, EULEN, por la compañía encargada de la seguridad del Metro de Santiago, ESERT. Fotografía de La Coyuntura.

Por segunda vez en menos de dos meses, el quiosco de la Escuela de Periodismo fue asaltado. Un atraco que –según el dueño del local– dejó como pérdida un millón doscientos mil pesos, lo que se suma al robo ocurrido en agosto cuando los vendedores recién estaban instalándose en Jotabeche.

En ambas ocasiones, no se logró dar con el paradero de los responsables ni menos realizar una investigación completa sobre los hechos. Y a pesar que testigos presenciaron a dos sospechosos salir del local en horas de la mañana, jamás se alcanzó a concretar una detención ni tampoco alguna advertencia por parte de los guardias de seguridad.

El asalto al quiosco de Periodismo no es el único caso. En mayo, Carabineros frustró el robo del cajero automático del sector de Finanzas de la Universidad, luego que testigos llamaran a la policía tras apreciar a cuatro sujetos con el rostro cubierto, quienes intentaron abrir el dispensador de la máquina para realizar el atraco. Si bien el área está las 24 horas del día resguardada por los guardias del plantel, de igual manera los individuos lograron entrar a las oficinas pero sin éxito.

Estos son ejemplos recientes que demuestran la vulneración a la seguridad dentro del campus, a pesar que existe personal contratado para cuidar a todo minuto las instalaciones de la Universidad.

Pero, ¿qué tan seguros estamos los estudiantes en nuestra casa de estudios? Todos los días, nuestro campus es visitado por miles de personas quienes entre alumnos, trabajadores, profesores y externos recorren las instalaciones que superan los 320 mil metros cuadrados. La usachita es nuestra segunda casa, por ende, estar seguros y no sentirse vulnerados es prácticamente un derecho.

Las mismas condiciones debiesen ser para los locatarios o vendedores que mantienen puestos comerciales, quienes ofrecen servicios a cambio de un sustento económico.

¿De quién es la responsabilidad entonces? El robo en el quiosco de Periodismo refleja lo descuidado y apartado que está el sector y, sobre todo, el área de las humanidades en la Universidad de Santiago de Chile. Esa “segregación” hace que se invierta menos en seguridad, proyectos e infraestructura, lo que a largo plazo trae consecuencias negativas para la comunidad universitaria del sector. Incluso, pareciera ser que las humanidades son inferiores con el ámbito científico, tecnológico o las ingenierías. Sin duda alguna, el fuerte de la Usach.

Una política que adoptó recientemente la Unidad de Gestión Campus fue el reemplazo de la empresa de guardias del plantel, EULEN, por la compañía encargada de la seguridad del Metro de Santiago, ESERT. Pero, ¿será culpa de los guardias los robos en el plantel? Uno de los trabajos que realizan los funcionarios es el control de credenciales con el solo fin de permitir la entrada de los integrantes universitarios al campus. Sin embargo, los últimos delitos han ocurrido en horas de madrugada y aparentemente por personas externas, a excepción del asalto a Rectoría en la toma del año pasado donde el rector Juan Manuel Zolezzi culpabilizó a los mismos estudiantes que ocuparon el lugar.  

Qué hacer en estos casos, es lo que todos se preguntan. La culpa tampoco debiese ser atribuible en su mayoría a los guardias, sino que a la política de la Universidad y el poco cuidado de las zonas más aisladas del plantel.

Una solución sería manejar de forma correcta los cambios de turnos o aumentar la cantidad de funcionarios en las noches porque, ante cualquier descuido o detalle, el robo puede asomar para vulnerar la seguridad de la comunidad universitaria.

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