¿Sabes qué es la Ley de Universidades Estatales y por qué la critican?

Fotografía obtenida de Facebook/Federación Estudiantes Universidad Santiago.

¿Por qué los estudiantes universitarios y distintas comunidades estudiantiles se han estado movilizando en las últimas semanas? ¿De dónde aparecieron tantos llamados a concentraciones y marchas?

Como varios recordarán, el pasado viernes 18 de agosto, el frontis y la Casa Central de la Universidad de Santiago amanecieron tomadas por un grupo de usachinos, quienes se estaban manifestando contra el proyecto de fortalecimiento a la educación pública y universidades estatales.

Se trató de una “toma simbólica” que buscó posicionar la demanda, que por estos días ha sido el centro de las discusiones en las asambleas. Incluso, estudiantes de otros planteles realizaron velatones y concentraciones, para rechazar la iniciativa del Gobierno. Pero, ¿en qué consiste el proyecto de Ley de Universidades Estatales? ¿Por qué el rechazo?

La ley

El proyecto fue firmado a comienzos de junio por la Presidenta Michelle Bachelet y entre sus propósitos fundamentales busca crear un Consejo Superior, encargado de las definiciones estratégicas, con el fin de “aumentar los estándares de calidad de las instituciones estatales”.

Además, plantea la formación de un Consejo Universitario representativo de los distintos estamentos del plantel de educación superior.

Para controlar la legalidad de los actos administrativos de las autoridades universitarias, se pretende establecer un órgano contralor universitario. Pese a que el proyecto promueve la creación de una institución reguladora, la Universidad de Santiago ya cuenta con dicho organismo.

También contempla reformar el financiamiento basal de los planteles estatales, para así “garantizar la adecuada gestión institucional, de conformidad a su misión y funciones”.

El rechazo

Las críticas a la iniciativa vienen desde federaciones de estudiantes hasta profesores y gremios. Algunos de los cuestionamientos al proyecto se reflejarían en que no respetaría la autonomía de las universidades, mientras que los poderes se traspasarías a los gobiernos de turno.

También se postula que el proyecto reduciría la participación a solo espacios consultivos, lo que eliminaría los avances en democratización.

Otras de las críticas apuntan a que existiría precariedad y flexibilidad laboral, no implicaría cambios en la estructura de la matrícula de las instituciones de educación superior, y que los mecanismos de financiamiento serían inestables y escasos.

El proyecto se encuentra en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados y su votación se postergó para inicios de septiembre, pese a que el jueves 24 de agosto se discutiría.

Movilizaciones

Distintas agrupaciones se encuentran movilizadas para rechazar la propuesta. El jueves hubo una marcha en la Alameda organizada por estudiantes secundarios y universitarios. ¿El motivo? Cuestionar la iniciativa y repudiar otro proyecto: Ley de Nueva Educación Pública.

A nivel universitario, la Federación de Estudiantes (Feusach) convocó concentraciones en el frontis de Rectoría, además de marchar al interior del plantel.

¿Paro?

No. Hasta el momento no hay llamados a paralización. Antes de decidir, hay que discutir.