Sobre AEDA y el gremialismo de Zolezzi

Cristopher Hidalgo

AEDA es una organización que vela por el cuidado de nuestros perritos de la universidad hace ya 18 años. Sin duda alguna, podemos afirmar que esta labor diaria que realizan los integrantes de AEDA de manera voluntaria, es infinitamente admirable.

Sin embargo, no es solo un grupo de compañeros cuya labor humana en pro de los derechos de nuestros amigos -los animales- es inmensamente loable. AEDA también es una organización política. ¿Cómo? ¿AEDA política?

Somos conscientes de que, en general, calificar a alguna persona u organización con el adjetivo “político” es denostarla. En este caso, cuando decimos “político” nos referimos al sentido más positivo del término. Nos referimos a la política como la capacidad de una comunidad o grupo para poder organizarse, con el objetivo de lograr solucionar un problema de su entorno.

Eso es AEDA, un grupo de compañeros que al ver la nula respuesta de las autoridades universitarias, de salud y municipales, frente al desamparo de los perritos usachinos que no tienen hogar, se organizan ellos mismos con sus propias  manos de manera voluntaria, para dar solución a esa problemática.

Estamos en un contexto nacional donde la indiferencia prima por sobre la participación, pero ellos se organizan. Donde lo privado se ha impuesto lamentablemente a la dimensión colectiva de la vida, pero ellos se organizan. Estudiamos en una universidad donde el 70% de los estudiantes no realizan el más mínimos acto de  participación de votar por su federación, pero ellos igual se organizan.

En fin, frente a todas esas sustanciales dificultades de la realidad en la que se circunscribe AEDA, ellos son capaces de organizarse y trabajar día a día por sus convicciones. No se marginan, se hacen cargo. Son uno de los escasos Oasis en un muy árido desierto de indiferencia (un tanto justificada, un tanto no), donde casi todos prefieren estar “ni ahí”.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente, ¿cómo se puede explicar entonces que Rectoría no quiera reubicar el canil de AEDA? ¿De verdad no hay un solo lugar en un campus de 32 hectáreas para poder albergar a los perritos y permitir que nuestros compañeros de AEDA sigan cuidándolos? ¿O es acaso que al Rector solo no le importa los perritos, sino que no valora en lo más mínimo la participación estudiantil?

Nuestra opinión es que Zolezzi ve la universidad como un lugar a donde solo se viene a estudiar, más allá de que su discurso oficial hable de formar estudiantes íntegros. Ello lo podemos constatar en muchos hechos, pero sin duda el más simbólicamente preocupante es éste.

Hoy Zolezzi le está cerrando la puerta en la cara a la organización estudiantil. Zolezzi está hoy demostrando una vez más que es un gremialista.

Columna de opinión escrita por Constanza León (Bachillerato y Administración Pública) y Cristopher Hidalgo (Administración Pública). Ambos estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile.


Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de La Coyuntura.

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