Turismo de Salud: las dos caras de una misma moneda

Existen pacientes que se ven en la obligación de dejar sus hogares para tratar sus enfermedades. Fotografía de Agencia Uno.

Guillermo Fuentes tiene 70 años. Vive en la región de Coquimbo. En el 2011 fue diagnosticado con gota en uno de sus pies. Tras no encontrar médico tratante en la región, fue derivado a Viña del Mar. Posterior a esto, fue trasladado al Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ingresándolo al Centro del Cáncer de dicho recinto.

Tras varios exámenes, el diagnóstico fue un mieloma encapsulado en su columna, un cáncer poco invasivo que lo tuvo viviendo en Santiago para tratarse. Al no contar con los implementos para seguir con su chequeo médico en Coquimbo, Guillermo debe viajar cada tres meses a la capital para verificar su estado de salud.

Tal como él, existen otros pacientes que se ven en la obligación de dejar sus hogares para tratar sus enfermedades. Uno de los casos más polémicos fue “Un Oncólogo para Magallanes”. Este nació el año pasado, después de que saliera a la luz la renuncia del único especialista infantil del Hospital Clínico de Magallanes en ese tiempo.

Ante la imposibilidad de continuar con el tratamiento indicado, cuatro de los 30 niños que se atendían en el centro asistencial fueron derivados a Valdivia, lejos de sus casas. Esto generó todo un movimiento social, en donde todo el país unió fuerzas para conseguirle un oncólogo a los niños. Tras un extenso apoyo hacia esta causa, el resultado fue que la contratación de la oncóloga mexicana Alejandra Carraza en la unidad infantil de dicho hospital.

Otra problemática que se presenta es este tipo de turismo es a nivel internacional. Seducidas por las ofertas, algunas mujeres ven en otros países la oportunidad perfecta para someterse a una cirugía plástica, como es el caso de Argentina.

El doctor Esteban Torres, Cirujano Plástico y Reconstructivo y miembro de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, manifiesta que los pacientes no entienden que las intervenciones quirúrgicas son un proceso largo, el cual necesita de un constante control con el médico tratante. “El gran problema es que la cirugía es un proceso que comienza en pabellón y que termina muchos meses después”, sostiene.

Agrega que, debido a esta situación, “es muy difícil tener un buen resultado sin un seguimiento y control adecuado”. En ese contexto, el especialista hace un llamado a asistir a un centro médico asistencial ante cualquier complicación al llegar a nuestro país. “Al presentar problemas tras llegar a Chile, es clave contar con la seguridad y respaldo de un equipo con las capacidades humanas, técnicas y cercanía territorial. Estos deben darle confianza al paciente y deben resolver cualquier problema que se pueda presentar”, manifiesta el doctor.

Santiago no es Chile. La medicina no debería concentrarse solo en la capital. Debiesen existir más oportunidades médicas para las zonas más extremas del país. En el ámbito cosmético, sea precavido. No se deje cegar por ofertas a manos de médicos inescrupulosos, que solo quieren su dinero. Realice estos retoques en territorio nacional, donde tendrá asistencia inmediata bajo cualquier circunstancia. No exponga su vida por ahorrar unos pesos de más. Su dinero no se irá a tumba con usted. Si va a viajar, viaje por placer.

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